Las autoridades del municipio español que debía acoger el amistoso entre Chile y la República Democrática del Congo negaron la autorización para el partido del 9 de junio, invocando el brote de ébola activo en el país africano. La ANFP no da el encuentro por perdido y trabaja en paralelo en dos alternativas: disputarlo en la misma sede, pero sin público o trasladarlo a otra ciudad dentro de España.
El gerente de selecciones de la ANFP, Felipe Correa, confirmó que ambas federaciones quieren jugar. Para el Congo, el objetivo es el Mundial 2026; para La Roja, el partido es la única instancia de rodaje disponible en esta ventana FIFA y cancelarlo sin reemplazo dejaría al equipo sin competencia real en la previa a los compromisos que vienen.
¿Por qué la suspensión no tiene base sanitaria sólida?
El argumento más concreto que maneja la ANFP para presionar por la autorización es un precedente inmediato: RD Congo disputó un amistoso ante Dinamarca en Bélgica con 27.000 personas en las tribunas el mismo miércoles en que se define el futuro del encuentro con Chile. Los jugadores congoleños ya cuentan con los exámenes médicos que despejan las dudas sobre la enfermedad, lo que deja en evidencia que la negativa española responde a una decisión administrativa local más que a un riesgo sanitario real y no controlado.
La diferencia entre ambos casos no es epidemiológica sino burocrática. Por eso la primera opción sobre la mesa es mantener la sede y ceder solo en la presencia de público, fórmula que ya tiene el respaldo explícito de la federación congoleña. “Las dos partes estamos disponibles para jugarlo, si es necesario, sin público, porque el objetivo de esto es preparar la competencia para ellos para el Mundial y nosotros tener una instancia competitiva”, declaró Correa.
¿Qué pasa si ninguna ciudad española acepta el partido?
Si la opción de puertas cerradas no prospera, la ANFP tiene un plan B: “Estamos trabajando en conjunto con todas las partes para evaluar una alternativa, que sería jugar en otro lugar de España u otro sector”, señaló Correa.
Lo que el organismo de Quilín no está dispuesto a negociar es la cancelación. La resolución se espera en las próximas horas y definirá si La Roja podrá disputar uno de sus dos encuentros programados.