Los graves incidentes ocurridos en el Estadio Sausalito siguen generando debate. A la espera de la decisión del directorio de la Federación de Fútbol de Chile para saber qué ocurrirá con la llave de octavos de final de la Copa Chile entre Everton de Viña del Mar y la Universidad de Chile, las autoridades ya elevaron su preocupación para el partido de vuelta previsto para este domingo.

Sebastián Sichel, alcalde de Ñuñoa, tomó posición públicamente tras los hechos de violencia que obligaron a suspender el partido en la Quinta Región. A través de sus redes sociales, el edil pidió que el partido de vuelta en el Estadio Nacional se dispute sin público y aprovechó la oportunidad para exigir un punto de inflexión en la crisis de seguridad del fútbol chileno.

Alcalde de Ñuñoa pide que la revancha entre U de Chile y Everton se juegue sin público

El alcalde fue directo en su publicación. “El partido de Everton-U de Chile en el Estadio Nacional NO se puede jugar con público. Y debe ponerse un punto final a lo que está pasando con el fútbol chileno. Hay dos actores claves: los dueños de los Estadios y los de los Clubes. De ellos depende que esto pare”, escribió Sichel.

El edil de Ñuñoa lleva tiempo reclamando por medidas de seguridad en el Estadio Nacional, cuya administración depende del Instituto Nacional del Deporte (IND), y los incidentes de Viña del Mar le dieron un nuevo argumento para insistir en esa postura. Sin embargo, la decisión sobre las condiciones en que se disputará la vuelta la tomará la Federación de Fútbol de Chile, que aún no se ha pronunciado al respecto.

¿Qué pasará con la revancha entre U de Chile y Everton?

La suspensión del partido de ida entre Everton y la U en el Estadio Sausalito de Viña del Mar —cuando los azules ganaban 1-0 por los octavos de final de la Copa Chile— dejó abiertas varias interrogantes que la Federación deberá resolver: qué pasa con los minutos que restan del partido suspendido, cómo se define la llave y en qué condiciones se jugará el partido de vuelta en el Estadio Nacional.

Mientras se espera una definición oficial, el llamado de Sichel suma presión desde el ámbito político sobre los organizadores del fútbol chileno para que tomen medidas concretas tras el incidente.