El Mundial 2026 terminó con España campeona, pero dejó un manto de dudas que no se disipa fácilmente. Mientras la FIFA aseguró al término del torneo que sus sistemas no detectaron indicios de manipulación en ninguno de los 104 partidos, un organismo internacional independiente llegó a una conclusión distinta. El Grupo de Copenhague, una red internacional creada en el marco del Convenio de Macolin del Consejo de Europa para combatir la manipulación de competiciones deportivas, emitió siete alertas amarillas por comportamientos inusuales en mercados de apuestas durante el torneo.
La distinción entre ambas versiones es importante: una alerta amarilla no significa que un partido haya sido amañado, sino que hubo señales suficientes para elevar el nivel de riesgo y solicitar investigaciones adicionales. Pero el contraste entre lo que dijo la FIFA y lo que detectó el Grupo de Copenhague es lo que encendió el debate.
Los casos que generaron las alertas en el Mundial 2026
Entre los episodios que despertaron sospechas se encuentra la tarjeta roja al sudafricano Themba Zwane frente a México en el partido inaugural, que generó movimientos inusuales en los mercados de apuestas.
También fue revisado el empate 0-0 entre España y Cabo Verde, donde se registraron apuestas por 4,8 millones de dólares a favor de que el seleccionado español no conseguiría la victoria.
Un tercer caso involucró la demora de tres minutos y medio del VAR para anular un gol de Ferran Torres ante Arabia Saudita, tiempo que también activó alertas en los sistemas de monitoreo.
El caso Balogun que volvió a complicar a la FIFA
La plataforma Polymarket abrió una apuesta específica sobre si el atacante Folarin Balogun jugaría el siguiente encuentro el mismo día de su expulsión, algo que no ocurrió con ninguno de los otros 14 futbolistas expulsados durante el Mundial.
Por esa razón, el Grupo de Copenhague solicitó una explicación formal a la FIFA sobre la apertura de ese mercado, en un episodio que ya había generado controversia por la posterior habilitación del jugador tras la llamada del presidente Donald Trump a Gianni Infantino.
La postura de la FIFA frente al informe del Grupo de Copenhague
La FIFA, a través de su Grupo de Trabajo sobre Integridad, informó que analizó todos los encuentros del Mundial y concluyó que no existieron actividades de apuestas sospechosas ni indicios de manipulación de resultados.
El organismo explicó que mantiene protocolos de seguimiento para proteger la transparencia de sus competiciones. La diferencia entre ambas versiones, sin embargo, queda flotando: la FIFA dice que no encontró nada; el Grupo de Copenhague dice que sí hubo señales. La investigación continúa abierta.