El Mundial 2026 acaba de detonar la crisis institucional más grave de los últimos años. Lo que comenzó como una tarjeta roja en el partido entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina por una dura infracción, se transformó en un escándalo geopolítico de proporciones épicas que la prensa internacional ya bautizó como el “Balogun Gate”.
A horas del trascendental cruce de octavos de final entre el país anfitrión y Bélgica en Seattle, la comisión disciplinaria de la FIFA sacó un as bajo la manga y le perdonó la suspensión a Folarin Balogun, goleador y máxima figura del cuadro norteamericano. La bomba terminó de explotar con una declaración que pasará a la historia de los Mundiales: el propio Donald Trump reconoció sin tapujos haber movido los hilos para salvar a la estrella de su selección.
La confesión de Donald Trump: “Sí, pedí una revisión a la FIFA”
Los rumores de una intromisión política dejaron de ser especulaciones cuando el presidente de Estados Unidos rompió el silencio de manera explosiva. Lejos de desmarcarse de la polémica, Trump sacó pecho por su gestión directa con la cúpula del fútbol mundial y aprovechó de lanzar un dardo político.
“Sí, pedí una revisión a la FIFA. Hablé con un hombre [Gianni Infantino] que es muy respetado y, por cierto, cuyo nivel de respeto ha aumentado diez veces”, confesó el mandatario, confirmando el trato directo con el ente rector. Pero no se quedó ahí: “Fui yo quien consiguió que hicieran esto [el Mundial], no Biden. Biden estaba dormido”, sentenció, politizando por completo la resolución disciplinaria que favoreció a la selección anfitriona.
“Solo pedí una revisión porque no pensé que fuera una falta. Y, ya sabes, de nuevo, soy bueno en estas cosas. No pensé que fuera una falta. Pensé que eran dos grandes atletas que chocaron entre sí y se enredaron”, confesó.
“Creo que tomaron una decisión realmente brillante. Creo que la decisión del árbitro fue horrible y nadie habla de eso. Hablan de la tarjeta roja como si estuviera bien, nadie habla de la decisión del árbitro de sacar la tarjeta roja”, añadió.
BREAKING: President Trump reveals the details of his conversation with FIFA President Gianni Infantino over the controversial red card call on star American player Folarin Balogun.
— Fox News (@FoxNews) July 6, 2026
"All I did was ask for a review because I didn't think it was a foul. And, you know, again, I'm… pic.twitter.com/MD5Q9t44th
¿Qué dijo la UEFA en su comunicado contra el perdonazo a Folarin Balogun?
Desde Nyon, Suiza, la confesión presidencial cayó como balde de agua fría y el ente rector del fútbol europeo lanzó un misil directo. A través de un encendido comunicado oficial, la UEFA aseguró que la resolución de la FIFA “cruzó una línea roja” que no admite interpretaciones.
“Una suspensión automática mínima de un partido tras una tarjeta roja no es una opción discrecional… Es un principio consagrado en el reglamento, que no admite excepciones”, disparó el organismo. La UEFA fue más allá y apuntó directo a la credibilidad del Mundial: “Cuando quienes velan por el cumplimiento de las reglas ya no lo garantizan, la integridad del juego se ve comprometida y la credibilidad de la competición se ve socavada… Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan sin precedentes, incomprensible e injustificable”.
A las críticas se sumó la Comisión Europea, que golpeó la mesa exigiendo “juego limpio y competencia transparente”. A nivel federativo, Alemania e Italia exigieron que se disipe la influencia política, mientras que Bélgica acusó que en la FIFA se rigen por el April Fools’ Day (Día de las Bromas).
Blatter y Platini destrozan a Gianni Infantino tras el escándalo de Estados Unidos
El nivel de indignación logró lo impensado: alinear a viejos rivales del mundo dirigencial en contra de la actual cúpula de la FIFA. El expresidente del organismo, Joseph Blatter, arremetió con dureza: “Las cartulinas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas… Si un presidente de Estados Unidos interviene ante el presidente de la FIFA y un jugador queda absuelto… ¿A dónde vas, FIFA? El fútbol nunca debería convertirse en el patio de recreo del poder político”.
Por su parte, Michel Platini, expresidente de la UEFA, fue escueto pero letal al ser consultado por la prensa francesa: “Es vergonzoso, es la única palabra que me viene a la cabeza”.