La grave denuncia que remeció los cimientos del Centro Deportivo Monasterio Celeste comienza a revelar su oscuro trasfondo. Luego de que O’Higgins de Rancagua confirmara el despido y la presentación de una querella criminal contra un miembro de su personal por “invasión a la privacidad” en el camarín de la Sub 20, nuevos y repudiables antecedentes salieron a la luz. Lo que en un principio se manejó bajo estricta reserva por respeto a las víctimas, hoy es materia de investigación en el Ministerio Público, destapando el frío modus operandi de un histórico funcionario que quebró la confianza de todo un plantel formativo.
Los antecedentes de la querella: El repudiable hallazgo en el vestuario
El repudiable hecho no ocurrió en Rancagua, sino durante un partido en calidad de forastero. Según detallaron en Radio Rancagua, la situación se desencadenó hace una semana cuando el equipo juvenil visitó a Everton en Viña del Mar.
Fue en ese contexto donde los propios jugadores cadetes se percataron de una extraña presencia en el vestuario. “Cuando estaban en el camarín se dieron cuenta de que había una cámara, que era del porte de una caja chica”, revelaron en el citado medio.
La primera reacción de la delegación rancagüina fue apuntar sus dardos y acusaciones hacia Everton, asumiendo que el cuadro local intentaba espiarlos. Sin embargo, el verdadero golpe llegó de vuelta en el Monasterio Celeste: tras la revisión de los equipos, el club comprobó que el dispositivo pertenecía a un funcionario de su propia institución, un miembro del staff que “estuvo más de diez años” trabajando con los jóvenes.
Ante el hallazgo, la dirigencia celeste activó de inmediato sus protocolos, concretando el despido fulminante del responsable, formalizando la denuncia penal ante la Fiscalía de Rengo y creando un canal de denuncias interno, todo bajo un ambiente donde, según advierten fuentes cercanas al club, “hay miedo por la cantidad de material” que podría existir.
El Gobierno interviene: La dura postura del Ministerio del Deporte
La escalofriante naturaleza del delito cruzó las fronteras del fútbol y llegó hasta las oficinas del Gobierno. Alertados por el riesgo que corren los menores de edad, el Ministerio del Deporte decidió intervenir de manera formal en el caso.
A través de un comunicado, la ministra Natalia Duco confirmó que la secretaría de Estado ya está sobre el tema. “Tomamos contacto inmediato con la institución para verificar la activación de los protocolos de protección correspondientes. Además, oficiaremos al club para solicitar antecedentes y asegurar el cumplimiento de las medidas de resguardo”, explicó la exatleta olímpica.
La autoridad gubernamental fue enfática en recalcar que el Estado no será un mero espectador en esta crisis institucional, respaldando la prioridad del cuadro rancagüino de cuidar a las víctimas. “Hoy, lo más importante son los deportistas afectados y el respeto a la investigación en curso. La protección de los niños, niñas y jóvenes debe estar siempre primero. El deporte tiene que ser un espacio seguro”, concluyó la ministra.