La calma del regreso de Universidad de Chile al Estadio Nacional duró poco. Los serios incidentes ocurridos durante el duelo ante Audax Italiano reactivaron el debate sobre el rol de los clubes en el control de sus hinchadas. Y esta vez, desde La Moneda, no se anduvieron con rodeos.

Fue la ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, quien alzó la voz y apuntó directamente a Azul Azul, poniendo presión pública sobre la concesionaria. Sus palabras, lejos de pasar desapercibidas, encendieron un nuevo capítulo en el conflicto entre instituciones, autoridades y el fútbol chileno.

🔥 Vallejo fue clara: Azul Azul debe asumir su rol tras los desmanes

La ministra Camila Vallejo criticó con fuerza a la dirigencia de Universidad de Chile tras los incidentes que protagonizaron algunos barristas en el Estadio Nacional. “No puede ser que tengamos episodios de violencia sin que se asuman responsabilidades en esta materia”, sentenció.

Según Radio ADN, el mensaje fue directo: el Gobierno ha trabajado intensamente en medidas de seguridad, pero el problema no es sólo del Estado. “También los clubes, la gente que participa y quienes hacen negocios del fútbol deben involucrarse activamente”, señaló Vallejo.

🛡️ El Estado se defiende: Carabineros trabaja para proteger a las familias

La vocera también abordó el rol de las fuerzas de seguridad, defendiendo el despliegue de Carabineros en este tipo de encuentros. Según explicó, el Estado ha cumplido con su parte y existe una coordinación permanente para resguardar el espectáculo deportivo.

“Queremos que las familias vuelvan a los estadios sin miedo. Ese es nuestro foco y por eso no podemos permitir que este tipo de hechos se repita”, remarcó Vallejo.

📉 El fútbol chileno y su deuda pendiente con la violencia en los estadios

El retorno de la U al Nacional había sido recibido con entusiasmo por parte de los hinchas, pero los graves incidentes empañaron el momento. En ese contexto, la presión sobre Azul Azul no es sólo política, también proviene desde los propios fanáticos y expertos del medio.

La U no es el único club cuestionado. Sin embargo, su retorno al coliseo más importante del país reabre una herida que el fútbol chileno no ha logrado cerrar: la violencia como una constante que aún nadie logra controlar.