La intromisión política que salvó a la selección de Estados Unidos acaba de desatar una reacción en cadena incontrolable en el Mundial 2026. Apenas horas después de que estallara el mediático escándalo —donde el Comité Disciplinario de la FIFA le borró una tarjeta roja a Folarin Balogun tras la confesión de Donald Trump de haber llamado directamente a Gianni Infantino—, el organismo rector recibió el primer gran contragolpe en sus propias oficinas.
La Federación Francesa de Fútbol (FFF) no perdió un solo segundo y decidió utilizar el peligroso precedente de la Casa Blanca a su favor. A través de un recurso formal de urgencia respaldado por pruebas audiovisuales contundentes, la dirigencia europea exige que la FIFA aplique el mismo criterio excepcional para limpiar el expediente disciplinario de una de sus máximas figuras, el delantero Michael Olise. El Mundial de Norteamérica dejó el césped y se juega sin piedad en una verdadera guerra de escritorios.
La jugada de Olise, el “teatro” paraguayo y la feroz frase de Zlatan Ibrahimovic
La urgencia del seleccionado francés radica estrictamente en una necesidad estratégica de cara al crucial duelo de cuartos de final que disputarán este jueves frente a Marruecos en Boston. Durante los minutos finales del tenso triunfo por 1-0 sobre Paraguay en Filadelfia, Olise fue amonestado por el juez uzbeko Ilgiz Tantashev tras un forcejeo con el mediocampista guaraní Matías Galarza.
Si bien el futbolista sudamericano se desplomó en el césped tomándose el rostro de forma aparatosa, la revisión ya exhaustiva del video es clara: el extremo del Bayern Munich solo le tiró de la camiseta y nunca existió un golpe físico. Para Francia, la amonestación es injustificada y pone a su estrella bajo la amenaza extrema de perderse una hipotética semifinal si vuelve a ver una cartulina amarilla ante los africanos, ya que los registros recién se limpian tras la ronda de los ocho mejores.
La controversia escaló a tal punto que incluso leyendas del fútbol mundial salieron a encender la polémica. Fiel a su estilo indomable, el exdelantero sueco Zlatan Ibrahimović destruyó la actitud del equipo paraguayo y defendió la compostura del atacante francés: “Yo habría mandado a alguno al hospital”, disparó sin filtros al analizar la exagerada reacción de Galarza.
The French Football Federation has appealed to FIFA to rescind Michael Olise’s yellow card during the World Cup last-16 win over Paraguay.
— The Athletic | Football (@TheAthleticFC) July 6, 2026
Olise was booked after an altercation with Matias Galarza. The Paraguayan went to ground holding his face, but replays showed the Bayern… pic.twitter.com/zOYNscvMGu
El “Manual de Trump” que tiene contra las cuerdas a Gianni Infantino
La agresiva postura de la FFF no es una rabieta aislada, sino una jugada política que expone el doble estándar de la FIFA. Al ceder ante las presiones de Donald Trump —quien reconoció públicamente: “Sí, pedí una revisión a la FIFA… Fui yo quien consiguió que hicieran este Mundial, no Biden”—, el ente rector rompió el principio de igualdad competitiva y dejó un forado legal imperdonable para el resto de las federaciones.
Jurídicamente, los franceses exigen la aplicación exacta del Artículo 27 de su Código Disciplinario, la misma norma de excepción que habilitó a Balogun para jugar los octavos de final ante Bélgica. La resolución que tome la comisión técnica de la FIFA en las próximas horas marcará un antes y un después en el torneo. Si rechazan el recurso de Francia acusando que lo de EE.UU. fue un caso único, confirmarán el escandaloso trato de favor político; si lo aceptan, oficializarán que el Mundial de este año se define tanto con la pelota en los pies como en el escritorio.
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