El arranque de temporada para Nicolás Jarry no pudo ser más amargo. El tenista chileno, actual número 133 del ranking ATP, quedó eliminado en su primer partido de Grand Slam y encadenó su octava derrota consecutiva, justo cuando buscaba retomar confianza en el circuito internacional.

En Melbourne, el chileno cayó ante el francés Titouan Droguet (152°) en sets corridos. Una derrota que golpea no sólo por el resultado, sino también por el contexto: Jarry no gana un partido desde mediados de 2025 y ahora tendrá que cambiar rápidamente el chip para competir en el Challenger de Concepción.

🎾 Derrota de Jarry en Australia: el golpe que profundiza el mal momento

Jarry enfrentaba su estreno en la qualy del Abierto de Australia con la ilusión de sumar ritmo y puntos para reinsertarse en el circuito grande. Sin embargo, su paso por Melbourne fue breve: cayó por 6-4 y 6-3 ante Droguet, en apenas 1 hora y 24 minutos.

El partido comenzó con el francés mostrando superioridad desde el saque, controlando los tiempos y quebrando en el momento clave del primer set. En el segundo, Jarry arrancó con un quiebre, pero volvió a ceder rápidamente. Droguet mantuvo su juego agresivo y cerró sin mayores sobresaltos.

Esta derrota refleja un patrón preocupante en el rendimiento del chileno: ocho caídas seguidas, falta de confianza en momentos clave y una desconexión con su mejor versión en cancha.

📉 Ocho derrotas al hilo: una alerta que enciende alarmas

Jarry, que llegó a estar Top 20 y fue protagonista en Grand Slams y Masters 1000, atraviesa un bajón deportivo prolongado. Las molestias en el oído medio no lo han dejado tranquilo y es uno de los factores que resiente el rendimiento del chileno. La solidez de su servicio, una de sus armas más letales ha disminuido, y su revés no logra sostener el ritmo en partidos largos.