Jáminton Campaz sigue sin volver a Colombia. El extremo de 26 años, que erró una ocasión clara de gol en el minuto 115 ante Suiza y vio a su selección caer en la tanda de penales en los octavos del Mundial 2026, decidió quedarse en Argentina tras recibir amenazas de muerte que incluyeron a su hija de cinco años.
La situación ha escalado al punto en que ni en Argentina se ha dejado ver Campaz, por temor a que se concrete una de las cientos de amenazas que ha recibido.
De héroe a blanco de odio
El colombiano venía de marcar el primer gol mundialista de la historia de Rosario Central, y había convertido su propio penal en la definición ante los suizos. Pero la ocasión desperdiciada frente al arquero Gregor Kobel, en pleno tiempo suplementario, bastó para que un sector de la afición lo responsabilizara por completo de la eliminación. Los mensajes de reproche escalaron en horas hasta convertirse en amenazas explícitas contra su vida y la de su entorno cercano.
Campaz respondió con una carta pública: “Ninguna pasión justifica el odio y vivir con miedo”, escribió, antes de restringir los comentarios en sus redes sociales.
El respaldo de Di María y la Federación de Colombia
Ángel Di María, campeón del mundo y compañero de Campaz en Rosario Central, le envió un mensaje público de apoyo, destacando que el colombiano “dio todo por su país”.
La Federación Colombiana de Fútbol emitió un comunicado de rechazo “categórico” y solicitó formalmente a la Fiscalía General de la Nación investigar, identificar y judicializar a los responsables. El organismo remarcó que “ningún deportista, ni ningún miembro de su entorno debe ser objeto de intimidaciones por representar al país”, y extendió su respaldo a toda la delegación que participó del Mundial.
Colombia cerró su participación invicta en el Mundial 2026, con tres victorias y dos empates, antes de caer eliminada ante Suiza. Ese contraste es hoy la cara más amarga del torneo para el fútbol colombiano. Campaz, por ahora, sigue lejos de su país, a la espera de que la investigación avance y el clima de amenazas se disipe.