Los conciertos de BTS en el Estadio Nacional siguen dando de qué hablar. Si bien el Gobierno no había autorizado los espectáculos en un inicio, las posiciones se han ido flexibilizando, situación que generaría un nuevo problema para Universidad de Chile. Según informó Radio ADN, el Instituto Nacional del Deporte (IND) tardará al menos seis semanas en recuperar el césped del recinto tras el desmontaje de la infraestructura 360° de la banda surcoreana, lo que deja el campo en condiciones óptimas recién a comienzos de noviembre. Como consecuencia, los azules deberán buscar sede alternativa para tres de sus últimos compromisos en el Campeonato Nacional.
¿Por qué BTS complica a la U de Chile?
Las presentaciones de BTS están agendadas para el 14, 16 y 17 de octubre en el Estadio Nacional, y el montaje de su escenario 360° en la cancha es el factor que genera el conflicto. La infraestructura requiere intervenir directamente el terreno de juego, lo que explica por qué el IND rechazó inicialmente los espectáculos y por qué la Ministra del Deporte, Natalia Duco, tomó el manejo del conflicto para destrabar la situación.
El plazo de recuperación de seis semanas mínimas es el que determina el impacto para el Romántico Viajero. A esto se suman los conciertos de Iron Maiden programados para el 31 de octubre y el 1 de noviembre, y el cierre de la Teletón para el 7 de noviembre, el período de recuperación del césped se extendería aún más, ya que el recinto no podría comenzar el proceso de mantención entre ambos eventos.
¿Qué partidos de la U de Chile se verían afectados?
En ese contexto, el cruce ante Ñublense por la fecha 24 del Campeonato Nacional sería el último partido de la U en el Estadio Nacional durante 2026. Los tres compromisos siguientes como local en que los laicos quedarían sin sede son el duelo ante Everton (entre el 24 y 25 de octubre), el partido ante Cobresal (entre el 7 y 8 de noviembre) y el cierre ante Unión La Calera (entre el 5 y 6 de diciembre).
Para los tres encuentros, la U deberá buscar una alternativa, lo que se transformará en un nuevo dolor de cabeza para la dirigencia de Azul Azul en un año que ha estado cargado por los problemas fuera de las canchas.