Marcelo Morales expulsado, Fernando Gago cruzando miradas con el cuarto árbitro y una derrota que dolió. La caída por 1-0 ante Unión La Calera tenía todos los ingredientes para que en Universidad de Chile estallaran contra el arbitraje. Pero esta vez, nadie mordió el anzuelo.

En pleno Estadio Nacional, y por la Copa Chile, los azules se toparon con una noche áspera: cayeron ante su bestia negra del año, cedieron la punta exclusiva del Grupo D y se quedaron con diez por la segunda amarilla que Diego Flores le mostró a Morales tras sus reclamos. El escenario perfecto para el descargo. Y sin embargo, llegó el silencio.

¿Por qué la U prefirió callar?

Porque el caso de Javier Correa sigue dando vueltas. El delantero de Colo Colo habló de más contra Nicolás Gamboa, fue denunciado y terminó con cuatro fechas de castigo, un antecedente demasiado fresco como para repetir el libreto. En el CDA lo entendieron rápido y decidieron que la pelea se daba adentro de la cancha, no en el Tribunal.

¿Qué dijeron Gago y Tamayo?

Justo lo necesario para no comprometerse. Ni bien lo consultaron, Gago cortó el tema de raíz: “No hablo más de los árbitros, ya quedó claro, ustedes lo vieron y no pasa nada”, disparó el DT, que igual dejó ver su fastidio ante las cámaras de TNT Sports. Su capitán de ocasión, Bianneider Tamayo, calcó la postura. “Con el arbitraje no voy a opinar nada. No son temas que tengan que ver con nosotros. Nos hacemos responsables de lo que sucedió hoy en la cancha”, cerró el colombiano.

El contraste no puede ser mayor: mientras en Macul apuran una apelación para salvar a su goleador, en La Cisterna eligieron guardar silencio y ahorrarse el dolor de cabeza. Una jugada aprendida a fuerza de ver el error ajeno, con la mira puesta ahora en recuperar el rumbo antes del cierre de la fase grupal.