Coquimbo Unido fue la gran sorpresa de la fase de grupos, alcanzando una histórica clasificación como líder de su zona a los octavos de final en apenas su segunda participación en Copa Libertadores 2026. Sin embargo, la alegría deportiva rápidamente dio paso a la preocupación dirigencial, ya que el sueño de recibir a su próximo rival internacional (Platense) en el puerto corre serio peligro debido a las estrictas exigencias de infraestructura impuestas por el ente rector sudamericano.

¿Qué exige la Conmebol para el Estadio Francisco Sánchez Rumoroso?

El principal obstáculo para el cuadro aurinegro radica en el reglamento oficial. La normativa de Conmebol establece claramente que los estadios utilizados para las fases de octavos y cuartos de final de la Copa Libertadores deben contar con una capacidad mínima garantizada de 20 mil espectadores.

Actualmente, el Estadio Francisco Sánchez Rumoroso cuenta con un aforo que oscila entre las 18.500 y las 18.750 localidades. Esta cifra deja a los “Piratas” por debajo de los estándares requeridos, lo que los exponía a tener que buscar un reducto alternativo fuera de la región, tal como ocurrirá con O’Higgins, que deberá trasladarse a Santiago para recibir a Boca Juniors por la Copa Sudamericana al no cumplir con el aforo en El Teniente.

La “avivada” en las galerías para recibir a Platense y mantener la localía

Para evitar los fantasmas de la Copa Sudamericana 2021, cuando el club debió mudar su localía de urgencia hasta Paraguay, el municipio y la directiva ejecutaron una solución tan rápida como llamativa.

Los trabajos consistieron en intervenir las galerías sur y norte del estadio, retirando las butacas instaladas para habilitar nuevamente los espacios de cemento destinados a espectadores de pie. Esta modificación permite sumar más de 1.500 ubicaciones adicionales, logrando superar la barrera exigida por la confederación.

El peso de una campaña histórica y el clamor de la ciudad para no perder la localía

El esfuerzo municipal y dirigencial no es para menos, pues la ocasión que vive el puerto es absolutamente inédita. Hasta la presente edición, la única participación pirata en la Copa Libertadores había sido en 1992, donde quedaron eliminados tempranamente en la fase de grupos. Sin embargo, en 2026 el equipo dio un salto monumental: compitieron de igual a igual ante rivales de jerarquía continental, ganaron su zona y aseguraron definir su llave en casa.

Este logro no solo impacta en la región, sino que tiene peso para todo el fútbol chileno. Al ganar sus respectivos grupos, Coquimbo Unido y Universidad Católica lograron que dos clubes nacionales avanzaran como punteros en la misma edición, un hito de rendimiento que no se registraba desde 2012 (cuando lo consiguieron Universidad de Chile y Unión Española).

Con la magnitud de esta campaña histórica sobre la mesa, el alcalde Ali Manouchehri confirmó a través de sus redes sociales que ya entregaron la carpeta con la actualización del aforo en la Delegación Presidencial para eludir el veto. “Como municipio ya hemos ingresado la actualización del Estadio Francisco Sánchez Rumoroso para cumplir con las exigencias de Conmebol, mientras los dirigentes de Coquimbo Unido continúan realizando las gestiones necesarias”, detalló la autoridad comunal, agradeciendo además el trabajo a contrarreloj de los funcionarios municipales.

En su publicación, el edil apeló fuertemente al sentido de pertenencia de la afición aurinegra para asegurar la fiesta continental en la revancha ante el Club Atlético Platense, duelo proyectado para el 18 o 19 de agosto: “Estamos trabajando unidos porque entendemos lo que este momento significa para nuestra gente. Queremos que cuando ruede la pelota, sea el puerto el que abrace a sus jugadores, que sea nuestra hinchada la que haga temblar las tribunas y que el continente entero vea la pasión de esta tierra pirata”.

“Haremos todo lo posible para que esta historia se escriba aquí, donde nació este sueño. Porque hay noches que pertenecen a una ciudad, y esta noche de Libertadores le pertenece a Coquimbo”, sentenció la autoridad.