Universidad de Chile oficializó a Octavio Rivero como su nuevo centrodelantero para la temporada 2026, en una movida que ya genera conversación entre hinchas y medios deportivos. El delantero uruguayo, con pasado en Colo Colo, decidió terminar anticipadamente su vínculo con Barcelona de Ecuador para sumarse al plantel azul.

La llegada de Rivero no pasó desapercibida, pero no por sus goles. Fueron sus palabras al momento de aterrizar en el CDA las que encendieron la ilusión de los fanáticos. Declaraciones directas, ambiciosas y cargadas de presión, como el propio espíritu de Universidad de Chile.

⚽ “Acá estás obligado a ganar”: la frase que marcará la etapa de Rivero en la U

Desde sus primeras palabras, Rivero dejó claro que conoce la exigencia que implica vestir la camiseta azul. “El haber venido acá a la U creo que me daba el poder pelear un título, el poder pelear por una copa importante… acá estás obligado a ganar”, afirmó con firmeza.

El uruguayo llega a un club que lleva años sin levantar una copa y busca volver al protagonismo. Su mensaje parece pensado no sólo para el camarín, sino también para la hinchada que exige resultados inmediatos y garra cada fin de semana en el Estadio Nacional.

Rivero sabe lo que es jugar clásicos, sabe lo que es presión, y ahora tendrá que demostrar si está a la altura de sus propias palabras.

💬 “Espero estar a la altura”: autocrítica inicial de Rivero en U de Chile

En su presentación, el delantero también fue cauto y mostró autoconciencia sobre el desafío que asume. “Es un paso muy importante en mi carrera, creo que hay grandes desafíos en este club por delante. Espero poder estar a la altura y que sea un gran año para todos”, complementó.

Su arribo también revitaliza la eterna rivalidad con Colo Colo, considerando su pasado en el cuadro popular y ahora su presente en el archirrival. Incluso cuando el archivo indica que el uruguayo si dijo en algún momento que no jugaría en los Azules por haber vestido la camista alba.

🧠 ¿Qué significa este fichaje para la U?

Más allá del ruido mediático, el fichaje de Rivero apunta a cubrir un déficit claro del equipo: la falta de un ‘9’ con experiencia y mentalidad ganadora. Si logra adaptarse rápido al sistema del nuevo técnico y conectar con sus extremos, su impacto podría ser inmediato. Para el hincha, queda la sensación de que esta vez sí hay un discurso ambicioso y una convicción distinta. El 2026 arranca con otra cara en el CDA.