Gustavo Álvarez no continuó en Universidad de Chile tras llegar a un acuerdo para poner fin a su ciclo a fines de 2025. La dirigencia apostó rápido por Paqui Meneghini como su reemplazante, buscando continuidad en la idea futbolística.

Pero el 2026 no ha arrancado como esperaban los azules. Meneghini todavía no consigue triunfos oficiales y el equipo genera más dudas que certezas. Y justo en ese escenario, desde Argentina reaparece el nombre del ex DT azul.

Gustavo Álvarez vuelve a sonar en Newell’s Old Boys

Newell’s atraviesa una crisis profunda y necesita un golpe inmediato antes del clásico rosarino. El equipo suma seis fechas sin ganar, con cuatro derrotas y dos empates.

Los números explican la urgencia:

  • 5 goles convertidos
  • 12 goles recibidos
  • Último en su grupo

Tras la salida de la dupla técnica anterior, la dirigencia busca un entrenador con respaldo reciente. Y el paso de Álvarez por la U dejó buena imagen en el mercado.

¿Puede el clásico rosarino cambiar el rumbo de Álvarez?

Si asume antes del clásico y gana, su regreso al fútbol argentino sería inmediato y con impacto. Si pierde, la presión será feroz desde el primer día. Para el entrenador no hay zona intermedia. El desafío es mayor y el contexto no espera. Newell’s necesita un golpe anímico y cree que Álvarez puede entregarlo.

El fútbol no da pausas. Y a veces, las decisiones del pasado regresan cuando menos conviene. Ya que si alguna vez sonó en Rosario, estaba al mando de los Azules, ahora está libre para sentarse en la banca de la Lepra.

Según el periodista Germán García Grova, las gestiones avanzan y podrían definirse en horas. El clásico ante Rosario Central acelera todo.

¿Cómo impacta esto en Universidad de Chile y Paqui Meneghini?

Mientras Newell’s busca a Álvarez como salvador, la U todavía no logra ganar con Meneghini en este 2026. El equipo muestra dificultades ofensivas y problemas de funcionamiento. La salida del técnico argentino no se dio en buenos términos, pero su nombre sigue generando debate entre los hinchas.

En el CDA saben que los procesos necesitan tiempo. Sin embargo, en el fútbol chileno la paciencia es limitada. Sólo basta una mala racha para que las miradas apunten a decisiones del pasado.