La columna de Pelotazo: La historia inolvidable

Está de aniversario una efeméride notable de Chile en las Copas del Mundo.

La columna de Pelotazo: La historia inolvidable
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Cuando comenzó el Mundial de 1962 la selección chilena tenía un desafío grande: aprovechar la localía para hacer historia en el torneo.

El hincha estaba entusiasmado, lo suficiente como para comprar entradas para los cuartos de final en el Estadio Nacional. Y para que la Roja jugara ese partido tenía que ganar su grupo, lo que se veía difícil, pero no imposible.

Venció a Suiza, derrotó a Italia con el combo de Leonel Sánchez incluido, pero el cálculo y el deseo falló tras la derrota ante Alemania Federal. Eso provocó que Chile fuera a jugar a Arica y que los germanos siguieran en Ñuñoa.

Así llegó el 10 de junio, tal como hoy. Los pupilos de Fernando Riera ganaron 2-1 a Unión Soviética en el "Carlos Dittborn", con 17.268 espectadores viviendo un momento único.

No sólo porque se venció al campeón de la Eurocopa, no sólo porque le anotaron dos goles al mejor portero del mundo, Lev Yashin; sino también porque superaron un tremendo error arbitral.

El holandés Leo Horn dispuso que una falta dentro del área, que implicaba penal para Chile, fuera tiro libre fuera del área. Ahí Leonel cobró con éxito, celebró el 1-0 parcial y Julio Martínez patentó la frase "justicia divina".

¿Pero qué pasó en el Nacional? A la misma hora jugaban Alemania Federal ante Yugoslavia con 63.324 personas como testigos, donde la mayoría eran chilenos. Y como ellos no querían perderse el duelo de Chile, fueron con radio a Ñuñoa y así escucharon lo que pasaba en el norte.

Lo más lindo fue cuando anotó la Roja. El estadio casi completo gritó gol y los futbolistas que estaban ahí dejaron de jugar y miraron atónitos las gradas. Un hecho poco usual e inolvidable para quienes fueron esa tarde al Nacional.

Ese hecho cumple 57 años y vale la pena recordarlo en la semana que comienza una nueva Copa América.

Primero, porque existen expectativas de una buena campaña, tal como esa vez. Más allá de los problemas personales entre citados y no citados, la Roja tiene un plantel experimentado en este torneo.

Segundo, porque para ganar, antes y ahora, hay que superar al rival y a los errores arbitrales. En Arica se pudo, esperemos que también en Brasil.

Tercero, porque en todo equipo se necesitan líderes para ser exitosos. Los hubo en ese Chile y ahora están Gary Medel, Arturo Vidal, Alexis Sánchez y Charles Aránguiz.

Y cuarto, porque como en todo torneo, estará siempre la chance de enfrentar rivales superiores en experiencia, en juego o en estado físico, donde no hay espacio para errores en la búsqueda del triunfo. Le pasó a la Roja ante Alemania Federal y Brasil en 1962 y deseo que ahora eso no ocurra ante nadie.

En los últimos años se suele enfrentar a la generación tercera del mundo con esta que logró dos Copas América. Y eso es un error. No hay que ver cuál es mejor, sino ver qué se puede aprender de ellos.

El mayor riesgo hoy es creer que por ser bicampeones no hay nada más que aprender o lograr. Siempre, pero siempre se puede seguir aprendiendo y avanzando.

Vamos Chile.