Marcelo Ríos regaló opción de obtener oro en los Juegos Panamericanos

En un tenso y dramático partido, Marcelo Ríos (43° de la ATP) cayó ante el brasileño Fernando Meligeni (121°) por 7-5, 6-7 (6) y 6-7 (5) en la final del torneo de singles de los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003. El ex número uno del mundo, con un tenis muy irregular y lleno de errores no forzados, dispuso de cuatro puntos de partido, pero fue incapaz de concretarlos para sumar la segunda medalla de oro para Chile.

Ya en el segundo juego del partido el sobrio tenis de Meligeni bastó para quebrar el servicio del zurdo y luego ponerse arriba por 3-0. Recién en ese momento despertó Ríos, quien durante todo el pleito estuvo irregular, pasando de la brillantez a la mediocridad sin puntos intermedios. El ex número del mundo recuperó el quiebre en el séptimo juego y en el undécimo se puso 6-5, tras una doble falta del brasileño, quien en ese momento lucía desconcertado. Esta vez Ríos ganó sin inconvenientes el game definitivo y se hizo del set luego de 49 minutos de intensa lucha. En la segunda manga, ambos tenistas solidificaron su nivel y mantuvieron sus respectivos servicios sin contratiempos. Esta tónica se rompió en el noveno game cuando el de Vitacura se apoderó del saque de su rival. Pero en ese momento el interruptor de regularidad de Ríos volvió a apagarse y Meligeni quebró de vuelta para dejar las cosas 5-5. Dos juegos más tarde los jugadores se preparaban para definir al dueño del set en el desempate. Ríos se acordó de su talento natural en el inicio del tie-break y en instantes se puso arriba por 5-1, a sólo dos puntos de la medalla de oro. Entre los errores del zurdo y la garra de su rival el resultado quedó 5-5. Sin embargo, el chileno logró quedar 6-5, pero fue incapaz de concretar el punto de partido. El brasileño se aprovechó del nuevo bajón de la tercera raqueta chilena y con tres puntos sucesivos se quedó con el set en una hora de juego. El capítulo final Al tenis extraviado del chileno se sumó el desgano en el comienzo del definitivo episodio, el que fue un fiel reflejo de la irregularidad de quien fue considerado por el Círculo de Periodistas Deportivos el Mejor Deportista del Siglo XX. En resumen: entregó su servicio en el tercer juego, quebró en el sexto, perdió el propio en el séptimo, y salvó un punto de partido en el décimo, cuando aprovechó de igualar la cuenta de breaks. La situación se aclaraba cuando 6-5 arriba en el marcador, el chileno tuvo tres puntos para hacerse de la medalla de oro, pero los desaprovechó ante la garra del brasileño, que a sus 32 años ve de cerca el ocaso de su carrera como profesional. Meligeni salvó su servicio y obligó a un nuevo tie-break, donde se adelantó por 6-3, con tres match-points a su haber. A Ríos le alcanzaron las ganas para descontar hasta 6-5, pero cuando tenía la oportunidad de igualar el marcador tiró la pelota a la malla y entregó el partido al brasileño. El ex número uno de Chile y el mundo sólo se quedó con la medalla de plata, y no logró igualar lo conseguido por Luis Ayala en los Juegos Panamericanos de Chicago 1959.

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