Cinco películas imperdibles de Real Madrid, finalista de la Champions

Aldo Schiappacasse refleja parte de la historia del cuadro "merengue" a través de cinco registros cinematográficos.

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Reflejo de sus mejores épocas en la Champions, con el franquismo presente. Y sin contar, por supuesto, el bodrio de "La vida sigue igual", con Julio Iglesias.

La saeta rubia (1956. Javier Setó) Un grupo de niños delincuentes simula un atropello para robar una billetera, que resulta ser de Alfredo Di Stéfano, la gran figura "merengue" de aquellos años. Al enterarse deciden devolverla y surge una amistad que deriva en la formación de un equipo de fútbol. En los años duros del franquismo, el mensaje moral es, al menos, dudoso.

La batalla del domingo (1963. Luis Marquina) Un guionista estadounidense quiere hacer una película sobre Di Stéfano, convirtiéndolo en una suerte de superhéroe. El argentino, con holgura el mejor jugador de Europa por entonces, rechaza el guión y pide que lo muestren tal cual es. Las cámaras, entonces, se dedican a seguirlo en su vida diaria, con un toque de humor.

Tres de la Cruz Roja (1961. Fernando Palacios) Tres amigos pobres, pero hinchas fanáticos del mejor Real Madrid de la historia, descubren que la manera de entrar gratis al "Bernabéu" es ingresando a la Cruz Roja, sin afanes humanitarios, sino simplemente futboleros. Al final, claro, terminan abrazando la causa tanto como a Puskas.

El portero (2000. Gonzalo Suárez) Un ex arquero de Real Madrid recorre los pueblos de la España de la Guerra Civil con un espectáculo circense, donde ataja penales para sobrevivir. Se enamora de una joven, pero quedará atrapado por un desafío que le hace el jefe de la Guardia Civil, lo que le obligará, sin quererlo, a tomar partido en la guerra.

Goal 2 (2007. Jaume Collet Serra) Un inmigrante mexicano ya dio el gran salto desde el negocio de jardinería de su padre a Newcastle. Con un gran arranque en la Premier, es contratado por el Real Madrid de los "galácticos", con Beckham, Zidane y compañía, donde la tarea es doble: no desentonar en la cancha y no dejarse llevar por la noche.