La bitácora de viaje de Aldo Schiappacasse desde Japón: Mayte y el bidet

Revisa la columna del comentarista de Al Aire Libre en su cobertura de la selección.

La bitácora de viaje de Aldo Schiappacasse desde Japón: Mayte y el bidet

Por Aldo Schiappacasse, @AldoRomuloS

En el baño de mi hotel en Sapporo, abajo del lavatorio hay un control eléctrico. Como el lugar es pequeño se puede operar desde cualquier parte, incluso desde la ducha. Allí se pueden manipular -centralizadamente- la temperatura del agua, de la tapa de la taza y del bidet, que está especificado así, tal cual, en el tablero.

Como el aparato está hecho para locales y turistas, hay un dibujado que no deja lugar a dudas. Yo siempre consideré al bidet como un anacronismo. Un lugar inútil, de uso extraño, que ocupaba lugar innecesariamente y que asocié siempre a tías antiguas, de gran volumen corporal. En mi casa lo usaban para enjuagar los traperos y alguna vez vi a una prima lavarse los pies en él. Acá no va aparte, como ustedes saben, sino que un accesorio- adminículo endosado al guater.

Lo que más extrañé durante el apagón no fue el bidet, sino la tapa temperada, un invento japonés que, entiendo, ya ha llegado a Chile.

En medio de la crisis dolorosa de los japoneses, la ciudad vuelve lentamente a la normalidad, en medio de los operativos de rescate de las decenas de víctimas y desaparecidos. Ha sido el peor verano de la historia en desastres naturales, y en esa realidad aterrizó el Chile de Rueda que verá como uno de los exámenes ya no será posible, lo que le reduce el margen de acción en el pleito ante los coreanos.

Para nosotros, en medio de la tragedia, la noticia de la ruptura entre Alexis y Mayte pasó como una frivolidad. Que inquieta por el equilibrio de nuestro mejor atacante, pero que a mí me interesa más en mi condición de cinéfilo. Ya me preparaba para la película de los hermanos Larraín sobre el tocopillano e imaginaba finales, desde el penal picado en el Nacional hasta una pareja perdiéndose en el atardecer en una playa nortina. Ya todo eso se desvanece, como también la posibilidad de que ella se interpretara a sí misma. Es un cambio de guion drástico donde los grandes ganadores son Humber y Atom. Muy triste todo.

Pero vamos, que si algo aprendimos en esta pasada es que los planes, por muy serios que sean, no siempre dependen de uno mismo.