La columna de Aldo Schiappacasse: En África pasó lo mismo… Y se jugó igual

El comentarista de Al Aire Libre en Cooperativa entrega su visión de la final de la Copa Libertadores.

La columna de Aldo Schiappacasse: En África pasó lo mismo… Y se jugó igual

Por Aldo Schiappacasse, @AldoRomuloS

Cuando le digan que estas cosas sólo pasan en Sudamérica, póngalo en duda. La final de la Champions africana fue casi un calco a lo que pasó en la Libertadores, sólo que en la CAF los obligaron a jugar. Y se sabía desde que clasificaron a la final: la violencia sería muy difícil de contener. Al Ahly, de Egipto, y el Esperance de Túnez tienen dos de las hinchas más violentas y desquiciadas del África.

En el partido de ida en la Copa africana de clubes –disputado en Alejandría- ganaron los egipcios por 3-1 en medio de una gran polémica: dos goles fueron marcados de penal por el árbitro argelino Mehdi Abib Charef, VAR mediante. La prensa tunecina tituló "Escándalo en Egipto", "Robo al Esperance" o "Vergüenza", exaltando los ánimos en una hinchada que en semifinales había provocado desmanes que dejaron 38 policías heridos y convirtieron el estadio en un infierno incontrolable, ante la protesta vana del entrenador y los dirigentes del Primero de Agosto, el cuadro angoleño que resultó perdedor y víctima.

Los problemas también estaban en la cancha. El delantero marroquí del Al Ahly fue sancionado con dos fechas (perdiéndose la final de vuelta), acusado de magnificar y simular una agresión, lo que fue duramente criticado por los egipcios, que pidieron protección especial para el partido de vuelta y protestaron formalmente ante la Confederación, que mantuvo la sanción.

Aun así, el bus del equipo visitante fue apedreado sin misericordia en las inmediaciones del estadio, antes del partido. Los agresores no pudieron ser identificados por el abundante humo de las bombas lacrimógenas lanzadas y que también afectaron a los jugadores del Al Ahly, que debieron jugar el pleito por disposición de las autoridades, pese a que estaba herido uno de sus jugadores, el centrocampista Hesham Mohamed, quien no pudo ingresar en el equipo titular por heridas en el rostro. El ejército rodeó el lugar, impidió el ingreso de reporteros y condujo al equipo egipcio hasta el estadio bajo custodia de helicópteros armados.

Los egipcios jugaron su peor partido del año; perdieron por 3-0, no llegaron al arco rival y, luego del pleito, dijeron que no había posibilidades de ganar porque "no saldrían vivos del estadio". En las tribunas estaba el primer ministro Yuseff Chahed y Gianni Infantino, quien celebró a los campeones y la organización de la final.