La columna de Ernesto Contreras: Conor McGregor, 28 meses después

Destinado a ser uno de los más grandes peleadores de todos los tiempos, el irlandés cayó en un espiral de autodestrucción que lo tienen, otra vez, en el ojo del huracán.

La columna de Ernesto Contreras: Conor McGregor, 28 meses después

Parece increíble pensar que la última victoria de Conor McGregor dentro del octágono del UFC fuera hace más de dos años. Para ser más exactos, ya han transcurrido 28 meses del triunfo del irlandés sobre Eddie Álvarez, lo cual le significó convertirse en el primer peleador de la historia en ostentar dos cinturones de forma simultánea.

Con los cinturones pluma y ligero en sus hombros, "Notorious" se sintió dueño del mundo y en vez de cimentar aún más su legado en las artes marciales mixtas, prefirió experimentar en otras áreas del deporte aún más lucrativas.

El show montado junto a Floyd Mayweather, en el cual fue noqueado en el décimo round, le permitió engrosar su cuenta corriente a límites insospechados, pero su imagen sufrió un duro golpe ante los ojos del fanático del deporte.

Tras su fallida experiencia en el boxeo, McGregor fue despojado de sus cinturones debido a su inactividad y pasó todo el 2017 alejado del octágono, dejando a entrever un prematuro retiro de la actividad.

Pero el irlandés no se mantendría alejado de los escándalos. El asalto al bus que transportaba al ruso Khabib Nurmagomedov, en la previa del UFC 223, lo llevaron a afrontar un juicio por agresión en la Corte de Nueva York y una demanda del peleador Michael Chiesa, uno de los damnificados por el artero ataque del 5 de abril del 2018.

Su esperado retorno a la jaula se produjo el 6 de octubre del año pasado, y será recordado por la paliza que recibió por parte de Khabib, y por la posterior trifulca que protagonizó contra el equipo del ruso, por la que fue suspendido seis meses y multado con 50.000 dólares.

Actualmente, y mientras prepara su retorno al octágono, fue detenido por destrozar el teléfono de un fanático que intentó fotografiarlo afuera de su hotel en Miami Beach, y por lo que debió pagar una fianza de 12.500 dólares. Un altercado menor, pero que vuelve a enturbiar su imagen y le genera un nuevo problema a la organización que lo ha respaldado de forma desmedida y hasta irresponsable.

Actualmente, el juego de la pelea ya no es prioridad para Conor. Sus múltiples negocios y su ego exacerbado lo han hecho perder años valiosos de una carrera que parecía no tener techo, y que lo llevaban encaminado a ser el mejor peleador de todos los tiempos.

Es de esperar que este último incidente lo haga recapacitar y volvamos a ver al "Notorious" que despedazo a José Aldo en 13 segundos, y protagonizó una de las batallas más memorables de todos los tiempos ante Nate Díaz.

Ojalá ya no sea demasiado tarde.