La columna de Ernesto Contreras: Tengo fe

El periodista de Al Aire Libre en Cooperativa, que estuvo en Madrid, en la Copa Davis, analiza lo que viene para el equipo chileno.

Foto: EFE La columna de Ernesto Contreras: Tengo fe

Consumado el discreto paso de Chile por las finales de la Copa Davis, el equipo de Nicolás Massú ya tiene un nuevo desafío en el horizonte.

El sorteo realizado en Madrid determinó que nuestro país deberá visitar en marzo próximo a Suecia, elenco que ganó su derecho a playoffs luego de vencer a Israel por 3-1 en condición de local.

El equipo escandinavo está liderado por Mikael Ymer (74°) y su hermano Elías (178°), aunque en la serie ante los israelitas el segundo single lo disputó Markus Eriksson (295°).

El punto fuerte de los europeos es su pareja de dobles, donde destaca el ex número 3 del mundo Robert Lindstedt y Andre Goransson, 107° en el escalafon, quien también puede jugar los individuales.

En condiciones normales, Chile es favorito en esta serie por ránking y nivel de sus jugadores. El paso por España dejó algunas conclusiones positivas, una de ellas es el liderazgo tenístico que comienza a ejercer Cristian Garin y si bien Nicolás Jarry estuvo lejos de su nivel, hay que ser optimistas con que este 2020 nos devolverá la versión del jugador que sorprendió al mundo el año pasado.

Sin ir más lejos, este año Jarry derrotó a Mikael Ymer en Bastad y en un potencial enfrentamiento en Suecia el espigado jugador corre con el favoritismo, lo propio ante Elías o Eriksson.

Si bien la dupla de los locales es superior en ránking las buenas sensaciones que dejaron Alejandro Tabilo y Tomás Barrios, ante los campeones de Roland Garros Mies y Krawitz, invita a pensar que en un potencial choque copero los nacionales pueden disputar mano a mano el partido e incluso ganarlo.

Más que el rival en si el equipo nacional puede presentar otro problema, y ese no es otro que la realización del ATP de Santiago.

El repatriado campeonato se disputará la semana previa al enfrentamiento ante Suecia y se jugará en polvo de ladrillo, lo cual será un inconveniente pensando en que la serie se disputará, con total seguridad, en una pista rápida similar a la que Chile enfrentó en la capital española.

Un potencial buen campeonato de Garin y Jarry les implicará tener escasos días de preparación para la serie copera, y corren el riesgo de no poder hacer una buena transición de arcilla a carpeta. Aunque la confianza que les puede entregar un buen torneo en casa supliría esta falta de adaptación.

Independiente de esto, Chile tiene la responsabilidad de ganar en Suecia para así tener su ansiada revancha en Madrid, donde el equipo de Massú pretende pagar la deuda que dejó su primer paso por la Caja Mágica.