La columna de Ernesto Contreras: Una batalla para la historia

El periodista de Al Aire Libre en Cooperativa analiza la final jugada por Nadal y Medvedev.

La columna de Ernesto Contreras: Una batalla para la historia

Lo vivido la noche del domingo en el "Artur Ashe" será simplemente inolvidable. Las 23 mil personas presentes en el coloso neoyorquino, y los millones que seguimos el partido por la televisión, no olvidaremos jamás el espectáculo brindado por Rafael Nadal y Daniil Medvedev en la final del US Open.

Es que cuesta encontrar adjetivos para calificar las cinco horas de lucha que ambos gladiadores desplegaron en la Gran Manzana, y que transformaron esta final en una de las mejores de todos los tiempos.

Durante la última década el mundo ha visto como el "Big 3" ha dominado sin apelación el deporte blanco, sin encontrar aún una respuesta por parte de las nuevas generaciones del tenis. Esto, hasta anoche.

Rafael Nadal llegó a la final del último Open de la temporada con la posibilidad de ganar su decimonoveno título del Grand Slam y quedar a solo uno de Roger Federer, quien sucumbió en los cuartos de final ante el búlgaro Dimitrov. Con Djokovic afuera desde la cuarta ronda, con retiro y pifias incluidas, el manacorí corría con el favoritismo absoluto para ganar el campeonato y así establecer un cerco asfixiante sobre el récord del suizo.

Pero ni en el peor de sus pesadillas pensó que esto iba a ser tan complejo.

El ruso Daniil Medvedev arribó a Estados Unidos con el registro de ser el mejor jugador en la gira sobre cemento. El ahora número cuatro del mundo llegó a la final con un registro de 20 victorias en el asfalto norteamericano, con corona en Cincinnati incluida, y ante Nadal tenía la posibilidad de mostrar la madera de la cual estaba hecho.

Los dos primeros sets fueron de un alto nivel, donde el español tuvo que desplegar su mejor repertorio para llevárselos por 7-5 y 6-3. Parecía otro día fácil en la oficina, y una nueva decepción para la "Next Gen".

Pero el ruso, de 23 años, demostró que es diferente al resto de sus jóvenes compañeros.

Con el partido encaminado, dos sets a cero y quiebre arriba en el tercero, la "19" de Nadal parecía ser cosa de tiempo. El ruso competía, pero el cansancio del último mes y el nivel infernal de su rival hacían prever un rápido desenlace. Hasta que vino lo irreal.

Medvedev comenzó a soltar el brazo y a encontrar las líneas, mientras el público enfervorizado lo comenzaba a llenar de energía. Daniil quebró de vuelta, renació del abismo y empezó a brindar una de las demostraciones de tenis más impactantes que hayamos visto en los últimos años.

El oriundo de Moscú entró en la "zona" y daba la impresión que no había forma que fallara una pelota. Su potencia del fondo de la pista, sumado a sus rápidos desplazamientos, lo hizo ganar el tercero y el cuarto, en una de las demostraciones de carácter más impresionantes que le hayamos visto a un tenista ajeno al "Big 3".

En el quinto, el ruso gozó de doble posibilidad de quiebre en el primer juego pero el "gran escapista" una vez más zafó. Nadal recuperó la energía, gracias al apoyo del público, y en una definición dramática cerró el partido 6-4.

Tras esta épica e inolvidable lucha, "Rafa" ganó su cuarto Abierto de los Estados Unidos y es cosa de tiempo que iguale el récord de Federer.

El suizo sufre un claro declive físico y tenístico tras la increíble final perdida en Wimbledon ante Djokovic, y es muy complejo que vuelva a ganar un Major.

Por su parte, Nadal a sus 33 años goza de una madurez que le permite elegir muy bien su calendario, y adquirió una destreza en canchas rápidas que lo hacen ser candidato al título en cualquiera de los torneos grandes del circuito. Además, si el físico lo acompaña, le quedan un par de años de dominio en Roland Garros. Por todo esto, es cosa de tiempo que se transforme en el tenista con más Grand Slam en la historia.

Solo Djokovic puede impedirlo.