La columna de José Arnaldo Pérez: ¿Quién Manda?

Revisa la opinión del periodista de Al Aire Libre en Cooperativa respecto al acontecer polideportivo

La columna de José Arnaldo Pérez: ¿Quién Manda?

En los últimos días teníamos la ilusión que María Fernanda Valdés reeditara sus grandes éxitos en el Mundial de Levantamiento de Pesas que se desarrolló en Pattaya, Tailandia. Más aún a menos de un año de los Juegos Olímpicos es un importante indicador para ver qué tan factible puede ser una medalla en Tokyo. El "arranque" la dejó en el quinto lugar de la categoría de 87 kilos, a sólo dos de la presea de bronce. Lo que hacía augurar una arremetida con todo en el "envión", donde usualmente se destaca. Pero una dolencia le impidió realizar su último intento quedando cuarta, a sólo un kilo de hacer podio. Más allá de este infortunio demostró que sigue en la élite planetaria y en Japón colgarse un metal no es una fantasía.

La prueba fue dominada por la china Zhouyu Wang, nada distinto a lo que pasó en las otras categorías tanto de hombres como damas, ya que los de este país asiático demostraron que no tienen contrapeso, y mandan en este deporte, ya que se adjudicaron la mitad de las medallas de oro. Diez de veinte. De muy lejos le siguieron Corea del Norte y Armenia con sólo dos. ¿Y Sudamérica? Ganó una dorada con la colombiana Leydi Solís Arboleda en los 82.

Chile regularmente tiene un buen desempeño en las artes marciales, independiente de la disciplina que sea. Y en México, en el marco de la Liga Mundial Juvenil, Martín Correa en los 14 años y Daniel Manríquez en los 17 se quedaron con el primer lugar. Lo lamentable es que por edad difícilmente digan presente en los Juegos de Tokyo. Uno piensa que quizás estarán ya en condiciones para París 2024. ¡Ah! Verdad que se les ocurrió excluirlo sin mayores explicaciones, pese a que se lo incluyó en el programa original, y hasta se destinó el Estadio Pierre de Coubertin como recinto para los combates. Pero eso ya no será posible. En una disciplina que arrastra millones de cultores es impensado que se la deje fuera. En otras ocasiones se ha aducido que no se puede llenar los Juegos con puros deportes de combate, pero sí se da la opción a otros con mucho menos cultores. Evitar el gigantismo olímpico le dicen. Queda claro que los que mandan son aquellos que sólo impulsan las pruebas donde tienen chances de ganar, más allá que apenas sean masivas en el resto del orbe.

La escudería Mercedes se tomó una pausa de tres grandes premios, pero en el autódromo de Sochi en Rusia dejó en claro que ellos mandan en la Fórmula 1 y no quieren sorpresas o preocupaciones de aquí a fin de año. Lewis Hamilton volvió a ser el primero en ver la bandera a cuadros, seguido de su compañero Valtteri Bottas. Pero Ferrari demuestra que sigue encontrando la vuelta a sus bólidos y el joven monegasco Charles Leclerc completó el podio, de paso instalándose en el tercer lugar del Campeonato Mundial que sigue siendo dominado por Hamilton y Bottas. Cinco circuitos más quedan para cerrar el año, y si bien el ganador parece claro, a no mediar una desgracia, las carreras se han tornado más interesantes y disputadas.

En el Rugby la fiesta de su Mundial ha seguido con todo. La sorpresa mayúscula la dio Japón, que como anfitrión se las arregló para romper la historia, o mejor dicho seguir construyéndola. Ya en la cita del 2015 sorprendió al doblegar a Sudáfrica, y ahora en un partido de alta disciplina táctica y precisión en las patadas derrotaron a Irlanda, número uno del ranking. "Sorpresota", no cabe otra palabra. Aunque ni tanto, porque los que mandan, ya se ha explicado anteriormente, más que seguro que se quedarán con la corona, pero los de la segunda línea han crecido mucho y por eso los partidos se ven más intensos y vistosos, y estos resultados inesperados pasarán a ser habituales. Lo bueno es que aún queda más de un mes de Mundial.

En Doha, Qatar, toca ver el primer Campeonato Mundial de Atletismo sin el imán de Usain Bolt. Pero deportistas hay de sobra para disfrutar el deporte rey del polideportivo. Por de pronto en el hectómetro el estadounidense Christian Coleman sin ser un "rayo" se quedó con el primer lugar. Jamaica, en las damas, no desentonó y Shelly-Ann Fraser-Pryce demuestra que da lo mismo su metro y 52 para imponerse a todas, conquistando su cuarta medalla dorada, maternidad de por medio. Igual cosa que Christian Tylor que demostró por qué será recordado como una leyenda del salto triple, ya que el nativo de Fayetteville, Georgia, también conquistó su cuarto galardón de oro (y sumen los otros dos que le dio a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos). Poniendo en claro que él es el que manda. Tal cual dirán los organizadores, ellos mandan, porque es difícil explicar un Mundial con tan poco público en las gradas, condiciones atmosféricas extremas, independiente que el estadio Khalifa sea temperado.

Pero las calles no lo son, y allí se han disputado pruebas del maratón y la marcha, con participantes abandonando, otros al borde de la deshidratación y el colapso. Como siempre, los dirigentes mandan. Los deportistas, los verdaderos reyes del espectáculo, "que se jodan".