La columna de Manfred Schwager: La fe del campeón

El periodista de Al Aire Libre comenta el desarrollo de las Finales de la NBA.

Foto: EFE La columna de Manfred Schwager: La fe del campeón

Acaban de perder en su casa. Están en desventaja en las Finales. Tienen tres jugadores lesionados, dos de ellos titulares fundamentales. Y aun así, en Golden State saben que tienen en sus manos la oportunidad de revertir la serie y ganar un nuevo título de la NBA.

Eso es tener chapa de campeón. O, al menos, conocer tan bien a tu equipo que sabes de qué son capaces. Porque los Warriors ya han pasado por el mismo trance en años anteriores, y han salido airosos casi todas las veces.

Por ejemplo en 2016, cuando remontaron un 1-3 en las finales de Conferencia frente al Oklahoma de Kevin Durant, Russell Westbrook y Serge Ibaka para luego definir el título ante Cleveland, llave en la que los propios Warriors desperdiciaron la misma ventaja de 3 a 1.

O en 2018, cuando levantaron un 2-3 ante Houston que parecía superior en todos los aspectos, hasta que empezaron a errar sus tiros en los partidos 6 y 7 de esa final de Conferencia, que terminó con 27 intentos de triple fallados de forma consecutiva por los Rockets.

Esa historia, esa experiencia, es uno de los motivos que le da confianza a los de Steve Kerr: ya han pasado por esto, ya han tenido que lidiar con desventajas y momentos difíciles, y han sabido salir airosos. En instancias de presión máxima y de poco margen de error, ese bagaje entrega un valor añadido innegable.

Está bien, Golden State perdió por 14 puntos el partido 3. Pero no tuvieron a Klay Thompson, uno de los mejores anotadores y defensores del equipo. Tampoco a Kevon Looney, el interno cuyo nivel ha crecido mucho en esta postemporada y que se ha hecho esencial para anotar y bajar rebotes ofensivos. Ni a Kevin Durant, una máquina anotadora que también hace mucho en defensa.

A pesar de ello, perdieron sólo por 14 puntos. En un partido en que, salvo Steph Curry, Andre Iguodala y Draymond Green, el resto de los Warriors aportaron muy pocos puntos. Ante unos Raptors donde apenas siete jugadores se llevan el peso del juego y de anotar.

Cierto, Kawhi Leonard está intratable en toda la cancha, Pascal Siakam y Marc Gasol castigan cada vez que los descuidan, y Danny Green y Fred VanVleet se están dando un festín de triples. Pero a Golden State sólo le basta una buena racha –como los seis minutos en que definieron el partido 2 con una secuencia de 20 puntos sin respuesta– para desajustar lo que intenten los Raptors.

Aunque esta franquicia ha redefinido las pautas del juego ofensivo en la NBA en el último lustro, la clave para que los Warriors logren el tricampeonato siempre estuvo en la defensa. Bien lo saben en Oakland, donde celebran que Klay Thompson esté disponible para el partido 4 en que se juegan muchas cosas.

A pesar de todo, la serie sigue estando más en las manos de Golden State que en las de Toronto. Depende de ellos ejecutar su plan de juego y cumplir con lo que quiere Draymond Green. Y si en el camino logran recuperar a Durant y la mejor versión de DeMarcus Cousins, bueno, sólo hará más dulce su victoria.