La columna de Manfred Schwager: Obligados a cambiar

El periodista de Al Aire Libre analiza el traspaso de Russell Westbrook a Houston.

Foto: EFE La columna de Manfred Schwager: Obligados a cambiar

Usando una representación gráfica común, esta agencia libre de la NBA era un conjunto de fichas de dominó, muy bien ordenadas en distintas filas. Todos en la liga sabían de antemano que un toque aquí o un empujón allá provocaría una larga cadena de movimientos, algunos de ellos con consecuencias inesperadas.

Es lo que generó la decisión de Kawhi Leonard de irse a los Clippers, convenciendo en el camino a Paul George de pedir el traspaso para acompañarlo en Los Angeles. Oklahoma aceptó la solicitud del alero y recibió un buen retorno entre jugadores y selecciones del Draft, pero esa decisión los llevó a cambiar el enfoque de la franquicia para el corto plazo.

Porque los Thunder ahora aceptaron traspasar a Russell Westbrook hacia Houston, a cambio de Chris Paul y más selecciones del Draft, cerrando una etapa brillante en la historia de Oklahoma.

Westbrook era el único jugador que permanecía en la franquicia de los que disputaron las Finales de la NBA en 2012. Esos Thunder eran un equipo joven y en ascenso, que prometía dominar la liga: también estaban Kevin Durant, James Harden y Serge Ibaka.

Pero su propio éxito los terminó perjudicando: Oklahoma se vio obligada a traspasar a Harden inmediatamente después de esas Finales, sabiendo que no tendría espacio para retener a todas sus figuras. Durant se marchó después, sin los títulos que se auguraban para los Thunder, e Ibaka dio vueltas hasta que este año obtuvo su merecido campeonato en Toronto.

Solo en Oklahoma, Westbrook se dedicó a amasar estadísticas. Cuando le llegó ayuda, Paul George aportó juego y Carmelo Anthony problemas, pero los resultados no fueron lo que esperaban, y ya sin George al lado la dirigencia optó por empezar el proceso de reconstrucción de la franquicia.

De hecho, a Chris Paul le buscan destino, con Miami como el principal interesado. Junto a Jimmy Butler en los Heat, Paul tendría quizás su última oportunidad de ganar un título, el único logro que le ha sido esquivo en su exitosa carrera.

Los Rockets reúnen a Harden y Westbrook, que en Oklahoma mostraron una sinergia interesante. Pero siete años después, con más experiencia y también con más mañas, su coexistencia se ve compleja. A ambos les gusta llevar el ataque, ambos necesitan tener el balón, los dos prefieren el uno contra uno en ofensiva.

Ese problema es del entrenador Mike D'Antoni, pero en Houston saben que su ventana para competir por el título se está cerrando rápidamente, y vuelven a jugarse por el todo o nada en un plantel mucho menos potente que hace dos años.

En Oklahoma, en tanto, asumen que esta semana les cerró cualquier opción de ser competitivos, y tomaron la mejor decisión posible: convertir estrellas del presente en selecciones a futuro, para desarrollar a su propio ritmo un equipo que pueda pelear por el título. Los Thunder se movieron rápido ante las circunstancias, cuando sin esperarlo se vieron envueltos en la locura de traspasos que han marcado estas semanas en la NBA.