La columna de Pelotazo: La mutación del hincha de cartón

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Foto: Archivo La columna de Pelotazo: La mutación del hincha de cartón
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Estas líneas no están dedicadas al que ve a su club por televisión, pudiendo ir al estadio. Tampoco al que dice "no soy tan fanático" cuando el equipo pierde, ni al que va a la cancha sólo cuando el equipo gana.

No está dedicada a los que van a los partidos por el título, siendo que no fueron a apoyar en toda la campaña. Tampoco está dedicada a los que no conocen la formación titular de su equipo, ni a los que no conocen la historia del club que aman.

Qué decir de los mentirosos, esos que dicen que su equipo es lo que no es: el más grande, el único que llena los estadios, el que tiene a los hinchas más fieles, el que no necesita de 2x1 o 3x1 para copar un recinto. Para ellos, tampoco está dedicada esta columna.

Ellos son los antiguos hinchas de cartón. Aún viven, se reproducen y no sabemos hasta cuándo tendremos que compartir con ellos. El problema es que algunos han evolucionado, en realidad involucionado, y han adquirido una nueva conducta.

Hasta hace unos años el hincha en el fútbol chileno se podía dividir fácilmente en dos grupos: el de tu equipo y el de otros equipos. En algunos casos: los que aman a tu equipo y los que odian a tu equipo.

En el caso de la política, que un club tuviera hinchas de distintos sectores era un plus. Dejaba clara la transversalidad del equipo. Sin embargo, a partir del estallido social, y leyendo a hinchas en redes sociales, esto comenzó a ser un problema.

Un problema que se acrecentó cuando los mismos futbolistas o ex futbolistas opinaron del tema. Ahí salió lo peor de algunos hinchas. Lo peor. Y si creía que el antiguo hincha de cartón era malo, estos los han superado.

Marcelo Barticciotto debe estar entre los tres o los cinco jugadores más importantes en la historia de Colo Colo. Él ha opinado abiertamente de lo que vive el país, y en esa línea, aparecieron hinchas albos en Twitter diciéndole que "dejó de ser su ídolo" por cómo piensa. Insólito.

Lo mismo con José Pedro Fuenzalida. Emblema del gran momento que vive Universidad Católica, pero como en distintas entrevistas ha manifestado que desea el orden en el país, hay hinchas que lo atacan en redes sociales.

Porque vivimos en un país mal educado, lo sabemos, y eso nos lleva a convivir con gente que piensa poco o piensa mal. Querer orden en Chile es ser de derecha y querer dignidad es ser de izquierda. Eso de partida. Pero peor aún, no hay tolerancia. Porque da lo mismo el pensamiento político de un jugador. A ellos se les admira por lo que han hecho dentro de la cancha. Eso creo yo al menos.

Por ende todas esas alegrías, esa admiración, creo, no se puede ver mermada porque lo que ellos digan o hagan fuera de ella. Ignacio Saavedra fue a marchar. Está en su pleno derecho, pero a algunos no les gustó. En fin, como les hablé más arriba de tolerancia, entonces debo tolerar a que ciertos sujetos tomen ese camino equivocado.

Esta situación ha alterado los grupos de hinchas y ha permitido que nazcan otros. Porque ahora tenemos fanáticos que no son de Colo Colo y que admiran a Barticciotto. Quizás lo admiraban de antes, pero ahora más por cómo piensa. Lo mismo con Fuenzalida. Todo muy loco.

Mi respeto para quienes no cambian su amor por un equipo o por un jugador independiente del color político que tengan dirigentes o futbolistas. Entienden cómo saldremos del hoyo algún día: respetando al que piensa distinto.

Al final lo que se ve como un problema a priori, en una de esas, termine siendo algo bueno a posteriori. ¿Por qué? Porque ahora se está generando el espacio para que hinchas de la U estimen a jugadores del "Cacique" y de la UC. Y así con todas las combinaciones posibles. Ese sujeto que era "jugador del archirrival", puede terminar siendo alguien más cercano de lo que se esperaba.

Algo bueno, dentro de todo lo malo.