La columna de Pelotazo: Nadie salva a la U

Dirigentes, jugadores y el técnico no muestran ganas para que cambie la situación actual de Universidad de Chile.

La columna de Pelotazo: Nadie salva a la U
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Terminó la mitad del campeonato y Universidad de Chile está en zona de descenso por diferencia de goles. Antofagasta tiene los mismos puntos, pero zafa por ahora de la B.

Los azules están sumidos en una crisis y no se ve cómo, ni cuándo salgan de ella. Un presente que tiene tres partes.

La primera, la dirigencia que dice que no tiene dinero. Es creíble, sin embargo, en Primera B tendrán menos aún. Entonces, hay que endeudarse. No harán nada distinto a lo que hacen miles de chilenos para vivir en este país: gastar más de lo que se tiene.

Doy el ejemplo de la salud en Chile. Lamentablemente no es gratuita y muchas personas no tienen dinero para costear graves enfermedades. ¿Y qué hace la mayoría? Se encalilla para buscar sanarse y salvarse. Y quienes no pueden, es porque ni siquiera tienen la chance de hacerlo, no tienen los medios. Sino, lo harían.

Por ende, el tema es: ¿en Azul Azul quieren salvarse? Que se note.

Se pueden traer tres refuerzos para la segunda rueda y aún no llega el tercero. Pero no cualquiera, tiene que ser un jugador experimentado y que haga algo simple, algo que no hace nadie del plantel actual: pedir la pelota. De esa forma, ya será un aporte de entrada.

La segunda, los jugadores que no aparecen. El partido ante Palestino en La Cisterna sólo alargó lo visto en las 14 fechas anteriores. Un equipo que parte ganando y le cuesta mantener la ventaja, un cuadro que no aprovecha las chances que se genera, un equipo al que le llegan fácil a su arco y un cuadro que depende de una individualidad o una genialidad para anotar.

Si a eso sumamos que la U no fue capaz de ganarle a un rival que tenía suspendido a uno de sus mejores jugadores (Farías), que perdió a tres futbolistas por transferencias (Jiménez, Fernández, González) y que tuvo un jugador menos en cancha por 60 minutos por una expulsión (Del Pino), es que tiene muy pocas herramientas para pelear en el Campeonato.

El presente de los universitarios es triste. Es ver pulular en cancha a jugadores que meten, que corren, pero que no se ven convencidos de lo que hacen. Nadie pide la pelota, nadie se echa el equipo al hombro para liderar la búsqueda de un mejor resultado. Es eso lo que tiene que combatir el tercer refuerzo. Para peor, cuando el resultado no acompaña, hay que hacer cambios y el equipo no tiene banca. Salvo en el arco, la U no tiene futbolistas del nivel de los titulares. Y eso es mucho decir.

Y la tercera, el técnico con su mundo paralelo. Alfredo Arias llegó mintiendo para hacerse cargo del equipo, no lo ha dejado de hacer, basta escuchar cómo negó sus dichos sobre Johnny Herrera, y ha logrado un triunfo en 11 encuentros del torneo nacional.

Como si fuera poco terminado el encuentro ante los árabes el DT uruguayo dijo que "el equipo va mejorando" (con todo lo expuesto arriba sobre las ventajas del rival que no aprovechó la U) y que "ni ganando nos hubiéramos salvado hoy".

La última frase es preocupante porque huele a argumento para todo el semestre cada vez que el equipo empate o pierda.

Así la U comienza la segunda parte del campeonato. La misión es despertar, aunque como está actualmente, no lo hará. Alguien tiene que cambiar o hacer algo. Y quienes pueden hacerlo de inmediato son los dirigentes: contratando un jugador y/o despidiendo al técnico. Veremos qué caminos toman por el bien de los azules.