La columna de José Arnaldo Pérez: Las callecitas de Buenos Aires

El periodista de Al Aire Libre en Cooperativa repasó la realidad del deporte nacional en los Juegos Olímpicos de la Juventud que se celebran en Argentina.

La columna de José Arnaldo Pérez: Las callecitas de Buenos Aires

Por José Arnaldo Pérez @Chascaperez

Las competencias deportivas tienen dos partes, una amable que apunta a ir masificándose y llegar a la mayor cantidad de cultores posibles, y también a distintos sitios. La otra es la económica ya que, producto de esa masificación, las marcas deportivas que la sustentan obtienen los consiguientes réditos monetarios, y así se da una proliferación indiscriminada de torneos que al fin terminan por confundir a los aficionados y la mayoría de las veces le prestan poco interés a estos eventos.

Nosotros sin ir más lejos somos una clara muestra de aquello. El Mundial Juvenil de Atletismo del 2000 apenas contó con gente en las gradas del Estadio Nacional. Pero allí está el error, porque el desconocimiento de los participantes es el reflejo de ese ausentismo. Que después trasunta en lamentaciones. No olvidemos que en esa cita estuvo la gran garrochista rusa Yelena Isinbayeva, que si hubiese venido diez años después de seguro el recinto ñuñoíno se habría hecho chico.       

Ahora, cerquita, Buenos Aires, un panorama siempre atractivo para visitar, concentra la tercera edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud. Durante doce días de pruebas se puede observar a los mejores deportistas del planeta entre los 14 y 18 años. O a casi todos, ya que hay países que tienden a priorizar en esa etapa otras cosas. No obstante el grueso de los más destacados está allí. Como para tomar nota, y apuntar a los que sobresalen y seguirle luego su carrera cuando llegue al pináculo de sus vidas deportivas.

Chile dijo presente con 44 competidores, el uno por ciento de los más de cuatro mil que se dieron cita, provenientes de 206  países.

Es decir, menospreciar esta  competencia sobrepasa la ignorancia más pura. Como situarla al nivel de la cita olímpica adulta es una temeridad. Las cosas en su justo lugar. Acá podemos observar aquellos a los que se les debe apoyar aún más. Los que pueden llegar lejos si se los guía como es debido. Hay quienes ningunearon el oro logrado en la primera edición de estos Juegos en el fútbol femenino, en Singapur el 2010; pero el portazo del presente de esta disciplina, que clasificó al Mundial y disputará el cupo en un repechaje para llegar a Tokio 2020 demuestra claramente que allí se puede encontrar el nido de campeones, o al menos un elemento que motive y haga crecer la actividad en el curso de los años.

El oro sigue siendo el mismo eso sí, en cada final lograda hay emoción y lágrimas tanto en perdedores como en ganadores. Triunfo que vale y tiene un sabor extra por las situaciones particulares, por eso el llanto de la venezolana Katherin Echandía, que ganó en la categoría de 44 kilos del levantamiento de pesas, contagió y unió por segundos a un país que hoy sufre. Igual cosa con lo que hizo su compatriota María Giménez en el judo. Porque ganar el primer lugar sigue siendo difícil. Argentina, aun cuando es local y tiene una calidad deportiva altísima, y Brasil, que para nosotros es un competidor prácticamente invencible, apenas logran asomar en el podio.

Por tal motivo, el sexto y séptimo lugar que logró en sus pruebas del patín carrera Ashly Marín, o que Cristóbal Baeza rematara en el octavo lugar del triatlón, siendo el mejor latinoamericano, son para resaltar. No es consuelo de perdedores, ni triunfo moral. Es situar la realidad de nuestro país, con tan poca cultura deportiva, en el concierto internacional. Y tener alguien en el top diez a nivel planetario lleva a la ilusión de mejores logros en el futuro.

El otro aspecto relevante de estas competencias es que el gigantismo de las que cobijan a los adultos, y el multimillonario gasto que se debe hacer para organizarlas, entrega la posibilidad en estas categorías juveniles de llegar a otros lugares poco habituales. Democratizarlas, osada palabra que usan para decir que más países puedan ser sede. De hecho este lunes se supo que Dakar, la capital de Senegal, organizará una cita olímpica que por vez primera llega a Africa. En lo particular creo que estos eventos se deben disfrutar, y si tiene tiempo anímese, junto con ver las competencias también puede pasear por "las callecitas de Buenos Aires".