La columna de Manfred Schwager: En su casa, con sus reglas

El periodista de Al Aire Libre en Cooperativa desmenuza al mejor equipo de la temporada regular.

La columna de Manfred Schwager: En su casa, con sus reglas

Milwaukee Bucks aseguró el mejor registro en la temporada regular de la NBA. Una distinción que ya supera parte de las expectativas de la propia franquicia para este año, y que les entrega la ventaja de campo para todas las series que enfrenten en las próximas semanas.

Consolidarse como el mejor equipo de la fase regular es, simultáneamente, un objetivo cumplido y un avance mayor al esperado para la franquicia. En Milwaukee sabían desde el principio que el plantel de esta temporada tenía el potencial para dominar una Conferencia Este sin un claro favorito.

Sin embargo, en la planificación de los Bucks también consideraron la llegada del nuevo entrenador, Mike Budenholzer, y las exigencias de adaptarse a un nuevo método, especialmente tras las turbulencias de la gestión de Jason Kidd.

Budenholzer ha demostrado ser la contratación correcta para este equipo. Asistente durante 17 años y cuatro títulos de Gregg Popovich en San Antonio, tuvo en Atlanta su primera experiencia como jefe técnico, revolucionando un equipo largamente dormido y llevándolo hasta las finales de Conferencia.

Con sus credenciales ya establecidas, a mediados del 2018 asumió el desafío de liderar a Milwaukee, donde su primera tarea fue definir qué rol jugaría Giannis Antetokounmpo, el griego con estatura de pívot y mentalidad de escolta que está redefiniendo el rol de los gigantes en la NBA.

El propio Budenholzer ha contado la anécdota: cada vez que debía enfrentar a Giannis rehusaba referirse a él como el armador del equipo rival; ahora en Milwaukee, le entregó las llaves y su confianza para que sea quien dicte el juego de los Bucks.

 

Si bien el punto débil de Antetokounmpo sigue siendo su efectividad en los triples, donde acumula un 27,6 por ciento de aciertos en su carrera, los Bucks saben esconder esa falencia rodeándolo con cuatro lanzadores.

Ubicados en los costados de la cancha, su disposición obliga a la duda de la defensa: ¿poner doble marca sobre el griego y dejar libre a uno de sus compañeros, o darle espacio a Giannis para el uno contra uno en la pintura? Sea cual sea la decisión, suele terminar en error para el rival de turno de los Bucks.

Esa es una de las razones para que Milwaukee haya aumentado en siete su promedio de posesiones por partido. Tener más el balón significa anotar más puntos, y lo han aprovechado subiendo en cuatro canastas su promedio anotador, el quinto en toda la liga.

Otra clave para este ascenso es su defensa, la mejor en toda la NBA. La franquicia escaló 18 lugares en este escalafón, y lo ha hecho, nuevamente, liberando a Antetokounmpo para que comande las acciones cerca de su aro. También ayuda el tener varios jugadores de buena estatura y un compromiso completo a trabajar duro en ese aspecto.

Milwaukee ya cumplió con la primera misión de la temporada. Ahora depende de ellos aprovechar todo lo que han construido para que su permanencia en los Playoffs sea extensa: la última vez que superaron la primera ronda fue hace 18 años.