La columna de Pelotazo: El ejemplo de Edson

Ganó el clásico por paliza, pero igual solidarizó con el rival.

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"Año nuevo, vida nueva" recita la frase. Tras dos años y medio en el fútbol mexicano Edson Puch tenía que decidir qué hacer con su futuro: si mantenerse en Norteamérica o volver a Chile.

En nuestro país sonó en Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica, y fueron los cruzados los que convencieron al jugador. La franja jugaba Copa Libertadores, donde están los mejores equipos del continente, y ya estaba instalada en fase de grupos. Atractivo.

Mientras tanto, Toluca le ofreció el triple de dinero de lo que le daban en Chile para seguir allá, cosa que no pasó. "El dinero no lo es todo", dicta otra frase. Fue el caso.

Y la razón para volver al país fue simple: poder ir a la Copa América. En México hay muchos chilenos, no te asegura nada estar allá. En Chile son más, es cierto, pero acá podía marcar diferencias, situación que hemos visto. Hoy Puch está entre los tres mejores jugadores del Campeonato Nacional con José Pedro Fuenzalida y Jorge Valdivia. Tipos que les basta jugar un rato para hacerse notar.

Entonces el plan era perfecto. Dar lo mejor en la UC, y a punta de buenas actuaciones, volver a la Roja. Reinaldo Rueda ya lo llamó al microciclo que comienza este lunes y estamos a casi dos meses del debut ante Japón en el torneo continental.

Hasta ahora todo va en orden y me alegro. Me alegro porque a la gente buena le tiene que ir bien.

Terminado el clásico universitario 188 el delantero, además de analizar la paliza, tuvo palabras para el rival. "La verdad que estoy un poco triste por mis excompañeros de la 'U'. Sé lo que deben estar viviendo y espero salgan de este momento".

Ganaste 4-0 un partido ante el rival histórico, hiciste un gol, la gente te ovaciona e igual te mantienes con los pies en la tierra, y más encima, solidarizas con el perdedor. Esto habla de un tipo educado, de un tipo generoso, de un ejemplo de persona.

Vivimos tiempos donde las redes sociales nos muestran malas intenciones, malas palabras, tolerancia nula, alegría por el sufrimiento del otro, situación que se exacerba con el fútbol, y ante ello dichos como los del atacante se valoran.

Es lo que tenemos que pedir y esperar. Porque los futbolistas son ejemplo para sus hinchas, y si ellos actúan bien, invitan a que el resto haga lo mismo.

Sabemos que es difícil enseñar algo a un sujeto que tira botellas o escupos en un tiro de esquina a un futbolista del rival. Más difícil aún es enseñar algo a un sujeto que mete fuegos artificiales a un estadio, sabiendo que no puede hacerlo.

Todo es complejo, pero si no intentamos combatirlo, no hay derecho a queja. En esa búsqueda los jugadores son fundamentales para hacer entender a todos que esto es un juego y no una guerra.

Y en esa línea, se agradece lo de Puch. Su decisión de volver y su forma de ser.