La columna de José Arnaldo Pérez: Pisa Fuerte

El periodista de Al Aire Libre en Cooperativa analiza la irrupción de Charles Leclerc.

La columna de José Arnaldo Pérez: Pisa Fuerte

Nos acostumbramos a verlos cada fin de semana agigantando su leyenda, demostrando por qué en las páginas históricas del deporte sus nombres estarán inscritos entre los más destacados. Incluso a ratos caen mal de tantos triunfos y se espera que emerja alguien que les amague. Pero mientras más transcurre el tiempo la familiaridad que generan termina por desearles que sigan rompiendo marcas. Y que si alguien los sustituirá debe tener un plus extra, que atraiga las miradas y se hable prematuramente del sustituto indicado.

En el tenis, por ejemplo, Roger Federer en el Master 1.000 de Miami consiguió su título 101 en su brillante carrera, mismo torneo donde la nueva joya, el canadiense Felix Auger-Aliassime, llegó hasta semifinales demostrando que su crecimiento es enorme y hoy con sólo 18 años es una realidad.

En el automovilismo, en la Fórmula 1 específicamente, se puede dar la mirada que el torneo una vez más pinta para la escudería Mercedes y que en sólo dos carreras así lo han hecho ver con un doble un-dos, en los que se alternó el ganador entre el finés Valtteri Bottas y el actual monarca Lewis Hamilton. Para aplaudirlos. Pero también se puede tener un punto de vista distinto. Miras a quien pisa fuerte desde atrás y se resiste a la hegemonía de los bólidos alemanes.

Charles Leclerc nació en el principado de Mónaco el 16 de octubre de 1997 y como tantos otros que brillaron en el automovilismo su carrera se dio desde muy niño. Sin ir más lejos su padre, Herve Leclerc, también fue piloto. Por eso la muerte de su progenitor le golpeó duro hace dos años. Y con tintes muy dramáticos ya que falleció pocos días antes del Gran Premio de Azerbaiyán, donde le honró con una victoria, y al término de esa temporada se proclamó campeón de la Fórmula 2.

Pero la muerte le había golpeado duro antes, ya que en el 2015 murió Jules Bianchi, en el Gran Premio de Japón, y con el piloto francés eran más que amigos, prácticamente hermanos, incluso cuando se inició en el karting lo hizo en la pista que administraba el padre de Jules... Muertes cercanas. Golpes duros que le hicieron enfocarse aún más en las carreras, y donde encontró el éxito para testimoniar a los que junto a él compartían esta pasión.

La vida tiene esas cosas inexplicables. Y pasa tan rápido como en la pista lo viven los pilotos. El 2018 ya en Fórmula 1 –y de nuevo en Azerbaiyán- Leclerc por primera vez puntuó. Remató en el sexto lugar, para una temporada donde sumó 39 puntos y les hizo saber que su nombre era para tener en cuenta.

Ferrari se había fijado antes en él, y con la partida de Kimi Räikkönen a Alfa Romeo, no tuvo problemas en darle el lugar de segundo piloto de su escudería. Y según la prensa italiana parece que se equivocaron los del "Cavallino Rampante". Con lo que está demostrando en tan sólo dos carreras del 2019 y el cuestionamiento creciente a Sebastian Vettel, a quien acusan de un error de novato en Bahrein y que permitió un nuevo doblete de Mercedes, ya se escuchan voces que el protagonismo que se le debe otorgar al monegasco debe incrementarse. Gazzetta dello Sport, Corriere della Sera y otros como Il Giornale hablan hasta de una traición de Ferrari contra Leclerc a quien le privaron del triunfo, y terminó mordiendo rabia y tristeza con el tercer lugar.

Primer podio que supo muy amargo. Hasta Lewis Hamilton le dedicó palabras de aliento, diciendo que este momento pronto se trocará en muchos triunfos. Como dato, y si la vida quiere darnos otra jugarreta, el 28 de abril se disputará el premio de Azerbaiyán. Y ¿por qué no? En casa, en el Gran Premio de Montecarlo el 26 de mayo. Por de pronto los que dicen "ojo con él" crecen cada vez más, y su cara de tristeza por una prueba que pudo ser suya y, por factores mecánicos no pudo alcanzar, habla de sed de victoria. Y queda claro que en el acelerador en pista y en su carrera deportiva Charles Leclerc pisa fuerte.